El informe preliminar de la autopsia realizada a Eugenia Carril, la joven de 18 años hallada sin vida en una zanja de la localidad bonaerense de Villa Elvira, estableció que la muerte se produjo por asfixia y un traumatismo encéfalo craneal grave. Los resultados del peritaje se conocieron horas después de que el principal sospechoso del hecho se presentara voluntariamente ante las autoridades.
Julio Cornelio Guerra Torres, de 41 años y nacionalidad peruana, se entregó este domingo al mediodía en la sede de la DDI de La Plata. Sobre el acusado pesaba una orden de detención solicitada por el fiscal Fernando Padovan, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°12, tras acumularse pruebas en su contra. Según fuentes judiciales, el hombre permaneció prófugo durante casi dos días luego del siniestro ocurrido el viernes por la noche.

Las cámaras de seguridad de la zona resultaron determinantes para reconstruir el hecho. Los registros muestran a Eugenia caminando por la calle 96 a las 22:26. Un minuto después, una camioneta Chevrolet Meriva es captada circulando por el mismo lugar. Otras grabaciones, tomadas desde ángulos complementarios, permiten observar al vehículo realizar una maniobra de esquive, tras lo cual la figura de la joven desaparece de la imagen. En ese instante, un motociclista que pasaba por el lugar habría aportado datos clave a los investigadores.
El cuerpo de la víctima fue hallado la mañana del sábado parcialmente sumergido en una zanja. Los testimonios de vecinos resultaron fundamentales para orientar la pesquisa. Una mujer que reside en las inmediaciones afirmó que esa noche escuchó llegar al acusado a su domicilio en el vehículo y que su comportamiento le pareció inusual. Otra testigo declaró haberlo notado “muy cortante”.
El vehículo implicado, una Chevrolet Meriva de color gris oscuro, fue secuestrado por la policía en la zona de 6 y 57. Presentaba un fuerte impacto en el parabrisas del lado del conductor, así como la rotura de una óptica y abolladuras en el capó y el guardabarros delantero del lado del acompañante. Fuentes de la investigación indicaron que la camioneta está radicada en la provincia de Chubut y registra múltiples infracciones de tránsito.

Durante el tiempo que permaneció prófugo, Guerra Torres se presentó a trabajar el sábado por la mañana, pocas horas después del hecho. Según información difundida por agencias de noticias, antes de entregarse, el sospechoso solicitó a su empleadora un pago adelantado de un millón de pesos.
La autopsia precisó además que el horario estimado del fallecimiento coincide con el momento del atropellamiento, lo que refuerza la secuencia planteada por la Fiscalía. El peritaje también determinó que las condiciones climáticas y de visibilidad en el momento del siniestro eran buenas y que no existían obstáculos que pudieran haber dificultado la conducción.
El fiscal Padovan sostiene como hipótesis principal que Eugenia caminaba por la banquina de la calle 96 después de descender de un colectivo cuando fue embestida desde atrás por el vehículo. El conductor se dio a la fuga sin prestar asistencia a la víctima ni dar aviso a los servicios de emergencia.
Los allanamientos realizados en domicilios vinculados al sospechoso permitieron secuestrar documentación del automóvil y una cédula de identificación peruana a nombre de Guerra Torres. El hombre quedó a disposición de la justicia y será indagado en las próximas horas por los delitos de homicidio culposo agravado y abandono de persona.











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