Las últimas proyecciones para el mercado global de granos están generando una presión significativa sobre los precios internacionales de los principales commodities agrícolas, condicionando las expectativas del sector productivo argentino en un momento de alta capacidad exportadora. Datos recientes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) indican que la oferta proyectada de maíz, soja y trigo podría ser más amplia de lo anticipado, ejerciendo una influencia bajista sobre las cotizaciones.
Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de granos y oleaginosos, enfrenta el desafío de convertir volúmenes récord de producción en rentabilidad efectiva para el productor. Proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario estiman que las exportaciones de granos y subproductos podrían alcanzar un histórico de más de 105 millones de toneladas en la campaña 2025/26, impulsadas por cosechas robustas de maíz, soja y trigo.
Sin embargo, este potencial volumen exportable choca con un escenario de precios internacionales tensionados. Las mayores cifras de existencias y producción proyectadas en Estados Unidos, sumadas a cosechas importantes en otras regiones, ejercen una presión a la baja sobre las referencias, impactando directamente en el ingreso por tonelada que recibe el sector exportador argentino.
Las expectativas de producción local también influyen en esta dinámica. Las últimas estimaciones ubican la cosecha de trigo argentino cerca de niveles históricos, con una producción que podría rondar los 23–24 millones de toneladas en la campaña 2025/26, beneficiada por condiciones climáticas favorables. Paralelamente, las proyecciones para el maíz lo sitúan en volúmenes muy altos, consolidando la posición del país como uno de los principales proveedores del hemisferio sur. Esta abundancia de oferta local, sumada a la global, contribuye a una mayor presión sobre los precios FOB de soja, maíz y trigo en los mercados internacionales.
El destino de las exportaciones argentinas mantiene a Asia, y especialmente a China, como comprador estratégico dominante de poroto de soja. No obstante, las decisiones de compra de este mercado están sujetas a ciclos globales y a la evolución de las tensiones comerciales, particularmente con Estados Unidos, lo que añade un componente de incertidumbre. Europa, por su parte, mantiene y profundiza exigencias ambientales y sanitarias que condicionan el acceso, especialmente para productos con mayor valor agregado, impactando en la logística y los costos.
Para Argentina, la competitividad exportadora trasciende los rindes y los volúmenes cosechados. Factores domésticos como el tipo de cambio, los costos logísticos internos y la claridad en las reglas de comercio exterior siguen siendo determinantes para que los precios internacionales, aunque deprimidos, se traduzcan en ingresos sostenibles para el sector local. Las condiciones macroeconómicas y las políticas comerciales, incluyendo el esquema de derechos de exportación y otros impuestos, influyen directamente en la decisión de venta de los productores y en la capacidad del país para competir con otros grandes proveedores globales como Brasil y Estados Unidos.
El panorama actual coloca al mercado global de granos en un punto de inflexión, caracterizado por producciones elevadas, precios bajo presión y un flujo comercial aún condicionado por políticas externas y dinámicas geopolíticas que impactan de lleno en la estrategia exportadora argentina.




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