El gobierno de Ecuador, encabezado por el presidente Daniel Noboa, declaró persona non grata este miércoles 4 de marzo al embajador de Cuba en Quito, Basilio Antonio Gutiérrez, y a todo el personal diplomático, consular y administrativo acreditado en el país, otorgándoles 48 horas para abandonar el territorio ecuatoriano. La medida se aplicó también al embajador ecuatoriano en La Habana, José María Borja, quien fue retirado mediante un decreto presidencial.

La decisión fue anunciada por la Cancillería ecuatoriana basándose en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que permite a un Estado declarar persona non grata a representantes diplomáticos sin necesidad de explicar los motivos públicamente. Hasta ahora, el gobierno de Noboa no ha brindado una justificación específica sobre las causas que motivaron la expulsión.
Tras el anuncio, circuló un video en redes sociales en el que se observa a personas dentro de la sede de la embajada cubana quemando documentos, un hecho que fue destacado por el propio presidente ecuatoriano en su cuenta oficial. Este tipo de acciones suele ocurrir en contextos de cierre forzado de misiones diplomáticas, aunque Ecuador no ha detallado qué tipo de papeles estaban siendo destruidos ni su relevancia.
La respuesta de Cuba fue contundente: el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla calificó la medida como “arbitraria e injustificada”, un acto “inamistoso y sin precedentes” que daña las relaciones históricas de amistad y cooperación entre ambos países, y afirmó que no se proporcionaron argumentos que expliquen la decisión.
El contexto de esta crisis diplomática llega en un momento de crecientes tensiones regionales. La decisión ecuatoriana coincide con una agenda de mayor alineación de Quito con Estados Unidos, reflejada por encuentros recientes entre Noboa y líderes estadounidenses, y con un patrón de distanciamiento de gobiernos de izquierda en la región. Aunque Ecuador no ha anunciado formalmente la ruptura total de relaciones con países como Venezuela, México o Nicaragua, sí acumula episodios de tensiones diplomáticas con estos gobiernos en los últimos años, lo que ubica esta medida dentro de una tendencia más amplia de su política exterior.
Hasta el momento de redactar esta nota no se ha conocido una explicación detallada del gobierno ecuatoriano sobre los motivos de la expulsión, ni cómo afectará a largo plazo las relaciones bilaterales entre Quito y La Habana.











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