Argentina: las ventas de autos electrificados crecen, pero la red de carga sigue rezagada




Nota: Este resumen fue generado por una herramienta de inteligencia artificial y revisado por el editor y el autor de este artículo.
En el primer semestre de 2025, Argentina registró un histórico crecimiento del 56% en las patentes de vehículos electrificados (eléctricos e híbridos), superando las 12,000 unidades. Este impulso se vio favorecido por medidas gubernamentales como la importación con arancel cero. Sin embargo, el desarrollo de la infraestructura de carga pública no acompaña este ritmo, con una densidad extremadamente baja y concentrada geográficamente. Expertos advierten sobre la necesidad de fortalecer la red eléctrica y la matriz energética renovable para una transición genuinamente sustentable. La falta de un marco normativo integral y de incentivos uniformes, sumada a la brecha de precios y la escasez de servicios técnicos, constituyen barreras significativas para la adopción masiva.
Las patentes de vehículos electrificados (eléctricos e híbridos) aumentaron un 56% interanual en el primer semestre de 2025, superando las 12,000 unidades. Sin embargo, la infraestructura de carga pública no logra acompañar este ritmo, con una densidad extremadamente baja comparada con estándares internacionales, lo que plantea un cuello de botella para la adopción masiva.
El mercado argentino de vehículos electrificados (eléctricos e híbridos) muestra una dinámica ascendente, pero enfrenta un desequilibrio evidente entre el crecimiento de las ventas y el desarrollo de la infraestructura necesaria para su funcionamiento práctico. En los primeros seis meses de 2025 se patentaron más de 12,000 unidades, marcando un incremento del 56% respecto al mismo período del año anterior. Este dato histórico, sin embargo, debe contextualizarse: a pesar del salto, los autos electrificados aún representan un porcentaje mínimo del total del mercado automotor local.
Una barrera crucial para la consolidación de esta tendencia es la red de carga pública, cuya escasez se ha vuelto un punto crítico. Estimaciones indican la existencia de entre 250 y 364 cargadores disponibles en todo el territorio nacional, con una marcada concentración en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Esta disponibilidad genera una relación preocupante, con aproximadamente un punto de carga público por cada 39 vehículos electrificados vendidos. La comparación con regiones más avanzadas, como Europa, refleja una densidad de infraestructura hasta ochenta veces menor en términos relativos, limitando severamente la posibilidad de viajes interurbanos y dejando vastas zonas del país sin cobertura.
El perfil de las ventas presenta una fuerte inclinación hacia los vehículos híbridos. El liderazgo es claro: el Corolla Cross híbrido de Toyota registró 5,855 patentes, seguido por el Corolla sedán híbrido, con 2,517 unidades. En conjunto, estos dos modelos concentraron el 68% del segmento electrificado. En el nicho de los eléctricos puros, las cifras son más modestas y muestran un mercado incipiente, con modelos como el Renault Mégane E-Tech y el Kwid E-Tech, el Volvo EX30 y el BMW iX2 entre los más patentados.
Detrás del impulso comercial está una política estatal concreta. A inicios de 2025, el gobierno nacional implementó el Decreto 49/2025 y la Resolución 210/2025, que permiten la importación de 50,000 vehículos electrificados con arancel cero por un plazo de cinco años. Las dos rondas de adjudicación realizadas hasta junio ya habilitaron la entrada de 50,000 unidades. Esta medida no solo dinamizó las ventas de terminales locales, sino que también abrió el mercado a una mayor participación de fabricantes chinos, cuyas marcas comenzaron a incrementar su presencia.
A pesar de este escenario comercial favorable, especialistas del sector advierten que los principales desafíos de la movilidad eléctrica no se resuelven solo con más puntos de carga. Hoy, la tasa de utilización de los cargadores ronda el 30%, pero el problema de fondo es estructural: sin una matriz energética más limpia y una planificación adecuada, la electrificación del parque automotor corre el riesgo de convertirse en un simple desplazamiento de emisiones hacia la generación termoeléctrica. En ese contexto, los sistemas fotovoltaicos actuales resultan insuficientes para abastecer la alta demanda energética de los puntos de carga rápida, que requieren potencias muy superiores a las que puede aportar, de forma continua, la infraestructura solar instalada.
La ausencia de un marco normativo nacional integral y de incentivos fiscales, se suma a los obstáculos, generando incertidumbre para inversores y consumidores. Si bien existen iniciativas aisladas, como el plan de la Ciudad de Buenos Aires para instalar 400 nuevos puntos en dos años y el Registro Nacional de Infraestructura de Carga a nivel federal, la estrategia carece de una coordinación central. Esta fragmentación normativa, sumada a la brecha de precios con los vehículos a combustión y a la escasez de servicios técnicos especializados, configura un panorama donde el crecimiento cuantitativo de las ventas no se traduce automáticamente en una experiencia de uso robusta y generalizada para los conductores.

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