La historia de Tama, una gata calicó callejera, se convirtió en un símbolo de lealtad y transformación: de habitar los andenes de una estación en riesgo de cierre pasó a ser jefa oficial, atraer miles de visitantes y, tras su muerte, ser honrada como diosa en un santuario sintoísta.
KINOKAWA, WAKAYAMA, JAPÓN — En los años finales de la década de 1990, una pequeña gata calicó llamada Tama comenzó a frecuentar los andenes de la Estación Kishi, el último punto de la línea Kishigawa del Ferrocarril Eléctrico de Wakayama, en la prefectura de Wakayama. Nacida el 29 de abril de 1999 cerca de la estación, Tama vivía como gata callejera y recibía cariño de los pasajeros y empleados locales.

La línea Kishigawa, de 14,3 kilómetros y 14 estaciones, enfrentaba una crisis financiera severa por la caída de pasajeros y déficits acumulados. En 2006, la estación Kishi quedó sin personal y la operadora consideró su cierre definitivo. Toshio Kojima, entonces presidente de la compañía, notó la popularidad de Tama entre los usuarios y decidió nombrarla jefa de estación honoraria el 5 de enero de 2007. La gata recibió un sombrero oficial de estación, una placa y un espacio adaptado en una antigua cabina de boletos como oficina.
Con el título de jefa de estación y directora de operaciones, Tama se convirtió en la primera felina en ocupar un cargo ejecutivo en una empresa ferroviaria japonesa. Su presencia diaria en el andén, vestida con el uniforme, atrajo a fotógrafos, turistas y medios. La línea lanzó un tren temático decorado con imágenes de Tama, productos derivados y un café en la estación. El número de pasajeros aumentó significativamente, pasando de una amenaza de quiebra a un destino turístico reconocido en Japón y el extranjero.

Tama ejerció su rol hasta su fallecimiento el 22 de junio de 2015, a los 16 años, por insuficiencia cardíaca en un hospital veterinario de la prefectura. Su funeral sintoísta en la estación reunió a miles de personas. El 11 de agosto de 2015, fue elevada al estatus de diosa protectora de la línea ferroviaria bajo el nombre Tama Daimyōjin y consagrada en un santuario sintoísta (Tama Jinja) construido en el andén de Kishi. El santuario incluye una placa con su nombre en caligrafía, estatuas de bronce de la gata en pose de maneki-neko (una para atraer pasajeros y otra para prosperidad) y puertas torii pequeñas.
La sucesión continuó con Nitama (Tama II), designada en 2015, y luego Yontama (Tama IV) y otras felinas que mantienen la tradición de jefas de estación en Kishi. La línea opera trenes temáticos con motivos locales como fresas y ciruelas encurtidas, junto al tren de Tama, y la estación cuenta con una tienda y café inspirados en la gata.
La historia de Tama resalta cómo un animal callejero puede generar impacto económico y cultural, convirtiendo una estación rural en ícono de ternura y revitalización comunitaria.
Te dejamos un video muy interesante referente a Tama.


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