Nota: Este resumen fue generado por una herramienta de inteligencia artificial y revisado por el editor y el autor de este artículo.
Narela Micaela Márquez Barreto, una joven argentina de 27 años oriunda de Banfield, fue encontrada muerta en Los Ángeles, Estados Unidos, tras desaparecer el 21 de enero de 2026. Barreto residía legalmente en ese país desde junio de 2024. Su última comunicación fue con su madre, a quien informó que se dirigía a trabajar. Un vecino la vio subir a un auto de aplicación, siendo esa la última vez que fue vista con vida. Su familia, al perder contacto, inició una intensa búsqueda mediante redes sociales, contactos con la policía de Los Ángeles, la embajada argentina y detectives privados. Un amigo y la policía revisaron su departamento, encontrándolo en orden. Se descartó que fuera detenida por inmigración. Su padre planeaba viajar para colaborar con la búsqueda cuando conoció la noticia.
La joven de 27 años, oriunda de Banfield, residía en Estados Unidos desde 2024. Su familia había iniciado una intensa búsqueda luego de perder contacto el pasado 21 de enero. Las autoridades investigan las circunstancias de su muerte.
El cuerpo de Narela Micaela Márquez Barreto, la joven argentina de 27 años cuyo paradero se desconocía desde la última semana de enero, fue localizado sin vida en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos. El hallazgo confirmó los peores temores de su familia, que desde el pasado viernes había desplegado una campaña pública para encontrarla.
Barreto, nacida en la Ciudad de Buenos Aires pero con residencia en la localidad bonaerense de Banfield, había viajado a Estados Unidos en junio de 2024 para asistir a la boda de una amiga y decidió radicarse allí en busca de nuevas oportunidades. Según relataron sus familiares, su situación migratoria en el país era legal y contaba con todos los documentos en regla.
El último contacto que la joven mantuvo con sus seres queridos en Argentina fue el martes 21 de enero. En esa ocasión, se comunicó con su madre, como solía hacer a diario. “Le dijo que se iba a trabajar. Eso es lo último que sabemos de ella”, afirmó su prima Milagros en declaraciones a un medio televisivo. Un vecino del edificio donde alquilaba un departamento en el centro de Los Ángeles habría sido una de las últimas personas en verla con vida, al divisarla subiendo a un automóvil de una aplicación de transporte.
La preocupación creció cuando, tras varias horas sin noticias, los mensajes dejaron de ser respondidos. Amistades de Barreto en la ciudad californiana acudieron a su domicilio y, al no encontrarla, alertaron a la familia en Argentina. Un amigo de la joven, acompañado por agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles, ingresó al departamento, pero no halló signos de alteración o lucha. “Estaba todo como ella lo había dejado”, explicó Santiago Barreto, hermano de la víctima.
Ante la falta de respuestas, la familia inició un operativo de búsqueda que incluyó la comunicación constante con la policía local, la Embajada argentina en Estados Unidos y la contratación de detectives privados. También se descartó rápidamente la posibilidad de que hubiera sido detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), tal como se había especulado en un primer momento.
La desesperación llevó a sus parientes a una amplia difusión a través de redes sociales. Circuló un afiche con su fotografía y datos, que rezaba: “¡Se busca! Narela Barreto. Vista por última vez el 23 de enero en la ciudad de Los Ángeles”. Amigos y conocidos pegaron carteles bilingües en el vecindario donde residía, apelando a la comunidad latina local.
“Cinco días sin saber nada de ella, cinco días sin que los efectivos policiales de EE.UU hagan algo al respecto. Necesitamos respuestas, estamos desconsoladamente mal”, había publicado días antes una prima de la joven, Violeta Luján Barreto, en su cuenta de Instagram.
Según la información recabada, Narela Barreto poseía un avanzado nivel de inglés, que le permitía trabajar como traductora. En Argentina, atendía un kiosco en Banfield junto a tres primas. En Los Ángeles, se había desempeñado como mesera en un bar y, al momento de su desaparición, habría comenzado un nuevo empleo, cuyas características precisas su familia no conocía. “No sabemos si fue a trabajar ese día”, precisó su hermano.
Su padre había gestionado un pasaje aéreo con destino a Los Ángeles, programado para la madrugada del jueves, con el objetivo de agilizar personalmente las gestiones ante las autoridades. Sin embargo, antes de su partida, llegó la confirmación del trágico desenlace.
Las circunstancias específicas de la muerte de la joven argentina no han sido dadas a conocer oficialmente por las autoridades policiales de Los Ángeles, quienes mantienen abierta la investigación. Se aguarda que la autopsia y los análisis correspondientes determinen la causa y manera de su fallecimiento.
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