La fiscal Florencia Salas calificó la escalada como inédita en su carrera. Los hechos, vinculados al narcomenudeo y con participación de jóvenes, incluyen una balacera de 197 tiros y mantienen en alerta a los barrios periféricos.
Mar del Plata enfrenta una crítica escalada de violencia que, en apenas 72 horas, dejó un saldo de tres asesinatos y el registro de al menos 340 disparos de armas de fuego en distintos barrios. La fiscal Florencia Salas, a cargo de varias de las investigaciones, manifestó su preocupación por una situación que describió como sin precedentes en su trayectoria.
“Nunca antes vi algo así. No sé cómo no hay más gente muerta”, expresó Salas, quien detalló la cantidad de balas disparadas en múltiples episodios durante la semana del 5 al 11 de enero. La magistrada subrayó que la conflictividad responde a disputas arraigadas en los barrios y no a hechos aislados.
Uno de los casos más graves fue un ataque a una vivienda en el barrio José Hernández, donde se recolectaron 197 vainas percutidas. “Fueron 197 vainas; me informaron que fue con una metralleta”, señaló la fiscal sobre este episodio caratulado como abuso de armas, presumiblemente ligado a un ajuste de cuentas por narcotráfico.
Los tres homicidios ocurrieron en distintos puntos de la ciudad. El primero fue el de Yoel Castro, de 24 años, baleado en el barrio Coronel Dorrego cuando circulaba en moto, en un contexto asociado al narcomenudeo. Posteriormente, en el barrio Rivadavia, Héctor Antonio Etcheverry, de 63 años, fue apuñalado en el corazón dentro de su vivienda. Una pareja que convivía con él fue detenida, y en su declaración alegaron legítima defensa tras una discusión.
El tercer crimen conmocionó al barrio Nuevo Golf, donde un adolescente de 16 años murió por un disparo en la cabeza durante una riña. En la escena se halló un automóvil Fiat Palio volcado y con cerca de cuarenta impactos de bala. Un hombre que viajaba en ese vehículo fue detenido y luego liberado, luego de que las primeras pruebas indicaran que actuó en defensa propia y que su disparo no fue el fatal.
La fiscal Salas advirtió sobre la participación de jóvenes y menores de edad en varios de estos hechos. “Estamos hablando de la juventud. En muchos casos hay menores involucrados”, afirmó, remarcando la gravedad social del fenómeno.
Paralelamente, se investiga el violento robo a Johana Stanley, una repartidora de 29 años a quien dispararon para robarle la moto. La bala impactó en su médula espinal, con riesgo de que no vuelva a caminar. Un sospechoso fue detenido y se recuperó el vehículo.
La magistrada reconoció que el miedo de los vecinos es un obstáculo clave. “La gente habla, pero no quiere denunciar porque está amenazada”, sostuvo, explicando que muchos hechos están vinculados al narcomenudeo y que para desactivar la violencia es fundamental “quitar las armas de la calle”.
La ola de incidentes generó nuevas protestas vecinales y de repartidores por aplicaciones, quienes reclaman mayor seguridad. Estos hechos se concentran en los barrios periféricos, marcando un contraste con la cara turística de la ciudad, donde por ahora no se registra una violencia de magnitud comparable.
Incidente de abuso sexual en el centro
En un hecho separado, ocurrido este sábado por la mañana en el céntrico cruce de las avenidas Colón e Independencia, dos hombres fueron detenidos tras agredir sexualmente a una mujer de 28 años. Según la denuncia, un vendedor ambulante de 27 años la manoseó en el busto y en la cola, mientras que un cómplice de 25 le exhibió sus genitales en plena vía pública.
Los agresores huyeron del lugar pero fueron aprehendidos minutos después por efectivos del Comando de Patrullas y de la Comisaría Primera, en las inmediaciones de Plaza Mitre. La fiscal María Isabel Sánchez, de la UFI de Flagrancia, imputó al mayor de los detenidos por el delito de "abuso sexual simple". El acusado fue sometido a una extracción de sangre y trasladado a la Unidad Penal Nº 44 de Batán.
El segundo involucrado recibió una contravención del Juzgado Correccional Nº 5 por infringir el artículo 70 del Decreto Ley 8031/73, que sanciona los actos obscenos que ofenden la decencia pública, norma que contempla un agravante cuando la acción se realiza contra mujeres.
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