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Genocidios invisibles: por qué algunas denuncias ocupan la agenda y otras no
Genocidios invisibles: por qué algunas denuncias ocupan la agenda y otras no
Martes 20 de enero de 2026 | 24:59

Nota: Este resumen fue generado por una herramienta de inteligencia artificial y revisado por el editor y el autor de este artículo.

El artículo analiza por qué algunas denuncias de genocidio ocupan la agenda global y otras no, contrastando el foco en el conflicto palestino-israelí con la casi nula atención a la crisis en Darfur, Sudán. Allí, la Corte Penal Internacional investiga a las Fuerzas de Apoyo Rápido por crímenes de lesa humanidad y de guerra, incluyendo ejecuciones sumarias, tortura, violencia sexual étnicamente dirigida y fosas comunes. Pese a la condena histórica de un líder paramilitar, la investigación enfrenta obstáculos. La situación humanitaria es devastadora, con millones de desplazados, pero la cobertura es mínima, planteando un problema de justicia internacional selectiva.

Mientras la guerra en Gaza acapara la atención mediática, crisis como la de Darfur, Sudán, permanecen en la sombra pese a que la Corte Penal Internacional investiga allí crímenes de lesa humanidad y genocidio, con denuncias de torturas, ejecuciones y violaciones sistemáticas.

La cobertura internacional de los conflictos armados no siempre guarda relación directa con la magnitud de los crímenes denunciados. Algunas guerras concentran la atención global por su peso geopolítico, su impacto en las potencias o su valor simbólico, mientras que otras, aun con denuncias formales de genocidio, crímenes de guerra y lesa humanidad, permanecen fuera del foco mediático.

El conflicto en Gaza y Palestina ocupa un lugar central en la agenda internacional por razones históricas, políticas y estratégicas que explican, aunque no justifican, su visibilidad constante. Sin embargo, ese protagonismo no debería opacar otras crisis humanitarias en curso, donde organismos internacionales documentan violaciones sistemáticas a los derechos humanos con niveles de brutalidad comparables. Una de esas crisis ocurre hoy en Darfur, Sudán.

Fotografía de Hamid Abdulsalam, UNAMID

Qué está pasando en Darfur

Darfur, una región del oeste sudanés, arrastra más de dos décadas de violencia extrema. Desde comienzos de los años 2000 ha sido escenario de desplazamientos masivos, persecuciones étnicas y asesinatos de civiles, hechos que ya entonces motivaron investigaciones internacionales por genocidio.

Lejos de ser un conflicto del pasado, la violencia se intensificó nuevamente en los últimos años en el marco de la guerra entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar que disputa el control territorial del país.

A finales de 2024 y comienzos de 2025, la ciudad de El Fasher, capital de Darfur del Norte, se convirtió en uno de los principales focos de esta escalada.

Las denuncias de la Corte Penal Internacional

En una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, la fiscal adjunta de la Corte Penal Internacional (CPI), Nazhat Shamim Khan, afirmó que existen evidencias sólidas de que las Fuerzas de Apoyo Rápido cometieron crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en El Fasher.

Según la Fiscalía, los materiales analizados, videos, testimonios y documentación, muestran un patrón reiterado de: detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos, ejecuciones sumarias, profanación de cadáveres, enterramientos en fosas comunes. Las víctimas pertenecerían mayoritariamente a comunidades no árabes, lo que refuerza la sospecha de ataques dirigidos por motivos étnicos.

Violencia sexual como arma de guerra

Uno de los aspectos más graves de la investigación es el uso de la violencia sexual como estrategia deliberada del conflicto. La Fiscalía informó sobre violaciones y abusos cometidos durante ataques a campamentos de desplazados y zonas civiles, incluidos crímenes contra mujeres, niñas y niños.

Este tipo de prácticas está tipificado por el derecho internacional como crimen de guerra y crimen de lesa humanidad, y no como hechos aislados o excesos individuales.

La CPI advirtió que los patrones observados en El Fasher replican los crímenes documentados en El Geneina en 2023, lo que indicaría una repetición sistemática de las mismas tácticas en distintas ciudades de Darfur.

Qué significa hablar de crímenes de lesa humanidad

Los crímenes de lesa humanidad se caracterizan por ser ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil. Incluyen asesinatos, torturas, violaciones, persecuciones étnicas y desplazamientos forzados, y tienen una particularidad central: no prescriben.

Argentina conoce bien este concepto. Fue clave para juzgar los crímenes cometidos durante la última dictadura militar. Por eso, cuando la CPI utiliza esta calificación, no se trata de una expresión retórica, sino de una definición jurídica precisa y de extrema gravedad.

Annadjib Ramadane Maha UNICEF - Familia refugiada en un pueblo de Chad cerca de Darfur

Un avance judicial en un contexto de impunidad

En este escenario, la CPI destacó como un hito la condena de Ali Muhammad Ali Abd-al-Rahman, conocido como Ali Kushayb, por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Darfur. Se trata de la primera condena vinculada a este conflicto. Sin embargo, la Fiscalía reconoció que las investigaciones enfrentan serios obstáculos: dificultades para acceder a testigos, falta de seguridad en el terreno y presiones políticas, incluidas sanciones y amenazas contra funcionarios del propio tribunal.

Sudán, una crisis humanitaria profunda

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, describió la situación de Sudán como un “abismo inimaginable”, tras casi tres años de guerra que devastaron ciudades enteras y desplazaron a millones de personas. Türk instó a los actores regionales y a quienes suministran armas al conflicto a asumir responsabilidades, advirtiendo que sin rendición de cuentas no habrá una paz duradera.

Mirar más allá de la agenda

Reconocer la gravedad de lo que ocurre en Darfur no implica restar importancia a otros conflictos, sino ampliar la mirada. Cuando algunas denuncias de genocidio dominan la agenda y otras quedan relegadas, el riesgo es que la justicia internacional se vuelva selectiva y la impunidad, estructural. Dar visibilidad a estas crisis no es una cuestión de conveniencia política, sino de coherencia ética y periodística.

Nota elaborada a partir de informes de Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional y fuentes documentales públicas.

Imagen de portada: UNICEF/Mohammed Jamal. Una mujer busca entre los restos quemados de su refugio en un campo de desplazados de Darfur, Sudán.

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