Rosario, Santa Fe — Efectivos de la Policía de la provincia de Santa Fe mantienen desde hace varios días una protesta frente a la Jefatura de Policía en Rosario, que se traduce en un “sirenazo” permanente y la concentración de móviles oficiales con sus sirenas encendidas, como forma de visibilizar reclamos por salarios y condiciones laborales.
La manifestación, que no se limita a acciones simbólicas, ha generado tensión en el centro de la ciudad y preocupa a sectores de la sociedad y autoridades provinciales por la interrupción parcial de servicios y la presencia de patrulleros estacionados con sirenas activadas.
Los agentes reclaman que sus sueldos sean actualizados en función de la inflación y el costo de vida, y que se atiendan otros aspectos de su situación laboral, incluyendo turnos extensos y condiciones de trabajo que consideran insostenibles. La protesta también se vincula con pedidos de atención a la salud física y mental del personal policial.
El conflicto se intensificó después de que el gobierno provincial tomara medidas disciplinarias contra algunos efectivos, entre ellos pases a disponibilidad y la separación de funciones, por considerarse abandono de servicio u otras irregularidades relacionadas con la protesta. Eso motivó un aumento de la tensión entre los manifestantes y la estructura de la fuerza.
Estado de la protesta y negociaciones
Las protestas incluyeron patrulleros estacionados con sirenas encendidas frente a la Jefatura y cortes parciales de calles aledañas, lo que ha generado dificultades en la circulación y llamado la atención de vecinos y comerciantes. La presencia de móviles policiales en estos puntos, con equipos de emergencia activados, ha sido interpretada por los propios efectivos como una forma de “sirenazo” para remarcar la gravedad de sus reclamos.
Autoridades del gobierno de Santa Fe y representantes de los policías en protesta sostuvieron reuniones de negociación durante la madrugada y a lo largo de la semana, en las que se discutieron posibles soluciones, entre ellas la revisión de sanciones y la promesa de que no habrá más pase a disponibilidad de agentes por su participación en la manifestación.
A pesar de esos avances parciales, hasta el momento no existe un acuerdo que ponga fin a la protesta salarial, y la manifestación continúa sin un desenlace claro.
Agresión a la máxima autoridad policial
En medio de la tensión del conflicto, el jefe de la Policía de Santa Fe, Luis Maldonado, fue increpado por manifestantes mientras intentaba dialogar con los efectivos frente a la Jefatura en Rosario, en un episodio que incluyó empujones y que fue registrado por medios de comunicación. Maldonado se retiró del lugar tras el incidente y no hay reportes oficiales de que ese hecho haya cambiado la dinámica de las negociaciones.
Ese episodio, aunque fue difundido en algunos videos y recogido por medios nacionales, no constituye el núcleo del conflicto: el foco central de la protesta sigue siendo la reclamo de mejoras salariales y laborales por parte de los agentes.
Impacto y repercusiones
La continuidad del sirenazo y la concentración de móviles policiales con sirenas encendidas mantiene la presión sobre las autoridades provinciales mientras los agentes sostienen su reclamo. La situación ha generado llamados a la calma de parte de referentes políticos y sindicales, con advertencias sobre la necesidad de garantizar servicios esenciales sin interrupciones.
Hasta el momento, no hay información oficial de un acuerdo definitivo entre el gobierno de Santa Fe y los policías en protesta. Las negociaciones siguen abiertas y el conflicto salarial continúa sin resolución clara, con la protesta activa en Rosario y la expectativa de nuevas instancias de diálogo en las próximas horas.







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