La Embajada virtual estadounidense en Teherán emitió una alerta urgente. Mientras, ONGs reportan que la represión de las protestas ya dejó al menos 648 muertos, aunque algunas estimaciones hablan de miles.
La Embajada virtual de Estados Unidos en Teherán emitió este lunes una alerta urgente instando a sus ciudadanos a abandonar Irán “ahora mismo”. La advertencia, publicada en el portal de la legación —cuyas funciones consulares son atendidas por Suiza—, es explícita: “Tenga un plan para salir de Irán que no dependa de la ayuda del Gobierno de Estados Unidos”.
El comunicado recomienda a los estadounidenses que, si no pueden salir, busquen refugio en un lugar seguro, almacenen provisiones de alimentos, agua y medicamentos, y mantengan sus teléfonos cargados. Además, instruye específicamente a quienes también tengan nacionalidad iraní a salir utilizando pasaportes de ese país, ya que “Irán no reconoce la doble nacionalidad”. La alerta advierte que “mostrar un pasaporte estadounidense o demostrar vínculos con Estados Unidos puede ser motivo suficiente para que las autoridades iraníes detengan a alguien”.
La diplomacia estadounidense detalló posibles rutas de salida por las fronteras terrestres con Armenia, Turquía y Turkmenistán —este último con una “autorización especial”—, pero aclaró que “el Gobierno de Estados Unidos no puede garantizar su seguridad” en esos trayectos. También indicó que la entrada a Azerbaiyán desde Irán ha sido restringida para ciudadanos estadounidenses en períodos de alta tensión, y desaconsejó viajar a Afganistán, Irak o la zona fronteriza entre Pakistán e Irán.
Esta advertencia se produce en un contexto de creciente violencia y opacidad informativa. Según la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, la represión de las protestas iniciadas el 28 de diciembre ya ha causado al menos 648 muertos. La organización advirtió que, según algunas estimaciones, “más de 6.000 personas podrían haber muerto” como consecuencia directa de la ofensiva estatal, aunque el prolongado apagón de internet dificulta enormemente la verificación independiente de las cifras.
Otras fuentes, como la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, reportan 538 muertos y más de 10.600 detenidos, mientras que el medio opositor Iran International estima al menos 2.000 fallecidos. Las divergencias reflejan el impacto del bloqueo comunicacional impuesto por las autoridades iraníes.
Las protestas, que comenzaron por motivos económicos, se han transformado en una amplia movilización de rechazo al régimen y se han extendido a 25 de las 31 provincias del país. La respuesta gubernamental ha incluido el despliegue de fuerzas de seguridad, amenazas de la Guardia Revolucionaria y el corte del servicio de internet, medida que ha profundizado la incertidumbre sobre el verdadero alcance de la crisis humanitaria.
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