La presentación de Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido internacionalmente como Bad Bunny, como artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California), se convirtió en objeto de una controversia pública tras una fuerte crítica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario utilizó su red social Truth Social para calificar la actuación del artista puertorriqueño como “absolutamente terrible, uno de los peores de la historia” y “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”. Según Trump, la presentación “no tiene sentido” y no representa “los estándares de éxito, creatividad o excelencia” del país, además de afirmar que “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo” y que el baile fue “repugnante, especialmente para los niños”.

Trump había expresado su descontento incluso antes del evento, cuestionando la elección del artista como cabeza del espectáculo y señalando que tanto Bad Bunny como otros invitados, como Green Day, no representaban una selección adecuada para la ocasión. En una entrevista previa al juego, el presidente dijo que estaba “en contra” de ambos músicos y que consideraba que su inclusión “siembra odio”.
El espectáculo, en contraste con las críticas presidenciales, fue un homenaje musical con fuerte presencia de ritmos latinos, actuaciones en español y colaboraciones con artistas invitados. Al concluir, Bad Bunny pronunció un mensaje que enfatizó la unidad y la inclusión, y el cierre incluyó un símbolo de fraternidad entre países americanos.
La reacción de Trump también dio lugar a iniciativas paralelas desde sectores conservadores: organizaciones afines organizaron un evento alternativo denominado “All-American Halftime Show”, con artistas distintos a los seleccionados para el Super Bowl oficial.
Podés ver el video en el siguiente link: https://youtu.be/G6FuWd4wNd8?si=I36WdkNcw8izGrIZ
REACCIONES EN SOCIEDAD
La crítica presidencial se sumó a un debate más amplio en redes y medios sobre identidad cultural, representatividad y el papel del espectáculo en un evento de masas. Algunos comentaristas celebraron la actuación de Bad Bunny como un momento de reivindicación para la comunidad latina y una celebración de diversidad cultural, mientras que otros respaldaron las críticas de Trump, argumentando que el idioma o el estilo musical del espectáculo no se alinearon con sus expectativas de “tradición americana”.
La controversia se dio en paralelo a otras reacciones, incluida la organización de shows alternativos, opiniones en redes sociales contrarias a la postura de Trump y un debate sobre el uso de plataformas culturales para mensajes de inclusión o diversidad.











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