El mercado de los ordenadores está experimentando una transformación forzada por un componente fundamental: la memoria RAM. La combinación de una escasez persistente y una escalada de precios sin precedentes está obligando a fabricantes e integradores a adoptar estrategias comerciales nunca vistas, alterando la forma en que se venden y configuran los equipos.
La señal más directa de este cambio proviene de Estados Unidos. Paradox Customs, un integrador con sede en Nueva York, ha modificado su configurador en línea para permitir una opción hasta ahora impensable: seleccionar “no RAM” al personalizar un ordenador. La empresa justifica la decisión en la dificultad para conseguir módulos de memoria a un precio estable y en cantidades suficientes. La medida está dirigida a usuarios que ya posean memoria o puedan adquirirla por otros medios, buscando sortear así la volatilidad del mercado.
Esta no es la única reacción visible. Otras compañías han respondido al mismo problema de maneras distintas. CyberPowerPC, otro conocido integrador, informó a sus clientes que aplicaría cambios de precios a partir del 7 de diciembre, atribuyéndolos directamente a “condiciones del mercado”. Por su parte, Framework, reconocida por sus portátiles modularles, optó por una táctica diferente: retiró de su tienda la venta de módulos de RAM por separado. El objetivo declarado es frenar a los revendedores y asegurar el inventario disponible para los clientes que compran sus computadoras portátiles completas.
El origen de la presión: la IA y el cambio de prioridades
El trasfondo de esta crisis no es un simple desajuste temporal, sino un cambio estructural en la demanda global. La explosión de la inteligencia artificial ha creado una necesidad masiva de potencia de cálculo en centros de datos, los cuales consumen volúmenes gigantescos de memoria. Esta demanda compite directamente con el suministro destinado al mercado de consumo.
Además, parte de la capacidad de producción de gigantes como Samsung y SK Hynix se está reorientando hacia la fabricación de memoria de alto ancho de banda (HBM), un tipo de memoria especializada y de mayor margen utilizada en aceleradores de IA y servidores de alto rendimiento. Este desplazamiento reduce la capacidad disponible para producir la memoria DDR convencional que utilizan los ordenadores personales, generando un cuello de botella que se traduce en precios más altos y menor disponibilidad en las tiendas.
Un impacto desigual en el ecosistema
La situación no afecta por igual a todos los actores del mercado. Los integradores especializados, como Paradox Customs o CyberPowerPC, operan comprando componentes en el mercado abierto (el llamado aftermarket), lo que los hace extremadamente sensibles a cualquier fluctuación en el precio y la disponibilidad. Un aumento repentino en el costo de la RAM impacta de inmediato en sus costos y en la configuración final que pueden ofrecer.
En contraste, los grandes fabricantes de PCs como Dell, HP o Lenovo operan a una escala totalmente diferente. Sus cadenas de suministro globales, los volúmenes de compra masivos y los contratos a largo plazo con los proveedores les proporcionan un colchón que amortigua, al menos temporalmente, estos vaivenes. Sin embargo, incluso para ellos, la presión eventualmente se traslada, aunque lo haga de forma más gradual y menos visible para el consumidor final.
El escenario actual ha convertido a un componente que solía ser casi invisible en el proceso de compra en el factor crítico que puede dictar el precio final, la disponibilidad e incluso la viabilidad de ciertas configuraciones de PC, marcando el inicio de una etapa inédita para el mercado de los ordenadores preensamblados.


