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Se quemó con el sol y meses después recibió un diagnóstico inesperado
Se quemó con el sol y meses después recibió un diagnóstico inesperado
Lunes 19 de enero de 2026 | 22:33

Nota: Este resumen fue generado por una herramienta de inteligencia artificial y revisado por el editor y el autor de este artículo.

Tiahnee Raquel, una joven australiana, notó un enrojecimiento en la ceja tras una jornada de sol en un crucero en mayo de 2024. La lesión no sanó; primero se puso blanca y luego su ceja perdió todo el color, apareciendo más manchas en su rostro. En noviembre de 2025, fue diagnosticada con vitiligo, una condición autoinmune donde se pierde pigmentación en la piel. Su caso resalta que cambios cutáneos anormales tras la exposición solar, como manchas que no cicatrizan o se despigmentan, requieren evaluación dermatológica urgente para descartar otras afecciones más graves como el cáncer de piel.

Una joven australiana relata cómo una quemadura solar tras un crucero derivó en un diagnóstico de vitiligo, una condición dermatológica que despigmentó parte de su rostro y ceja, destacando la importancia de consultar ante cambios cutáneos persistentes.

Lo que comenzó como una exposición solar aparentemente normal durante unas vacaciones terminó marcando un punto de inflexión en la vida de Tiahnee Raquel, una joven australiana que decidió contar su experiencia públicamente para generar conciencia sobre la salud de la piel.

El episodio ocurrió en mayo de 2024, durante un viaje en crucero. Tras pasar varias horas al aire libre, Tiahnee notó un enrojecimiento persistente en el rostro, particularmente sobre una de sus cejas. En un primer momento lo interpretó como una quemadura solar común, atribuida a una zona donde no había aplicado protector.

Sin embargo, con el paso de los días, la lesión no evolucionó como una quemadura habitual. La piel permaneció roja durante semanas, luego aparecieron costras y, cerca de un mes después, esa área comenzó a perder pigmentación hasta volverse completamente blanca. Convencida de que se trataba de un proceso normal de regeneración cutánea, no consultó de inmediato.

El verdadero signo de alerta llegó meses más tarde, cuando una profesional de su salón de belleza notó que los pelos de su ceja estaban perdiendo color. Poco tiempo después, la ceja se volvió completamente blanca y comenzaron a aparecer nuevas manchas despigmentadas en la frente, la mejilla y la línea del cabello. En noviembre de 2025, tras una evaluación médica, recibió el diagnóstico: vitiligo.

Tiahnee Raquel

Qué es el vitiligo y cómo se manifiesta

El vitiligo es una condición dermatológica crónica caracterizada por la pérdida de pigmentación en determinadas zonas de la piel. Ocurre cuando los melanocitos, las células responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel y al cabello, dejan de funcionar o mueren.

Se manifiesta como manchas blancas o más claras que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque es más frecuente en el rostro, las manos, los pies, los pliegues de la piel y alrededor de los ojos y la boca. También puede afectar el cabello, provocando que cejas, pestañas o mechones del cuero cabelludo se vuelvan blancos.

No es una enfermedad contagiosa ni maligna, y no pone en riesgo la vida. Sin embargo, puede tener un impacto significativo a nivel emocional y psicológico, especialmente cuando las manchas aparecen en zonas visibles.

Desde el punto de vista médico, el vitiligo está asociado a un proceso autoinmune y a factores genéticos. La exposición solar intensa o una quemadura no son la causa directa de la enfermedad, pero pueden actuar como desencadenantes en personas con predisposición.

Actualmente no existe un tratamiento que cure el vitiligo de forma definitiva. Las terapias disponibles apuntan a detener o ralentizar la progresión, o a recuperar parcialmente la pigmentación en algunos casos.

La importancia de no minimizar los cambios en la piel

El caso de Tiahnee pone en evidencia algo clave: no todos los cambios cutáneos posteriores al sol son iguales, y no todos son inofensivos. Si bien el vitiligo no es una enfermedad grave, los especialistas advierten que cualquier mancha en la piel que cambia de color, tamaño, forma o textura, especialmente en personas que se exponen de manera frecuente al sol, debe ser evaluada por un dermatólogo.

Esto es fundamental porque algunas lesiones pueden corresponder a afecciones más serias, como el cáncer de piel, que en sus etapas iniciales puede presentarse como una mancha nueva, una lesión que no cicatriza o un lunar que se modifica con el tiempo.

La recomendación médica es:

  • Usar protector solar de forma adecuada y regular.
    Evitar la exposición solar intensa en horarios críticos.
    Realizar controles dermatológicos periódicos.
    Consultar ante cualquier lesión o mancha que crezca, cambie de color o no evolucione como una quemadura habitual.

Detectar a tiempo la diferencia entre una alteración benigna y una patología grave puede marcar la diferencia. En salud de la piel, observar, prevenir y consultar sigue siendo la mejor estrategia.

Con información de: Mayo Clinic.

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