La isla intensifica gestiones con proveedores como México y explora fuentes alternativas de petróleo mientras su crisis energética se agudiza y enfrenta amenazas de aranceles de EE.UU.
Cuba enfrenta una crisis energética marcada por la escasez de petróleo y combustible importado en medio de una ofensiva de Estados Unidos que busca aplicar aranceles a países que suministren hidrocarburos a la isla. El impacto se ha sentido en el sistema eléctrico nacional y ha obligado a La Habana a diversificar y reforzar sus fuentes de suministro.
Tradicionalmente dependiente de Venezuela para cubrir una parte significativa de sus necesidades de crudo, la isla ha visto reducidos esos envíos en los últimos años y prácticamente detenidos tras la intensificación de las sanciones de Washington y cambios políticos internos en Caracas. Venezuela, que era el principal proveedor de combustible a Cuba, ha dejado de enviar volúmenes importantes en 2026, obligando a La Habana a buscar otros socios.
México se convirtió en uno de los aliados energéticos más importantes en el último año, con envíos desde la empresa estatal Pemex que en 2025 alcanzaron niveles inéditos en valor y volumen, según registros oficiales y análisis del sector. El país norteamericano suministró petróleo y productos refinados que ayudaron a mitigar la reducción de las entregas venezolanas, aunque estos envíos han sido irregulares y limitados frente a las necesidades reales de Cuba.
Pese a estos esfuerzos, los datos de compañías de seguimiento de mercados energéticos muestran que las reservas de crudo de Cuba son bajas y podrían agotarse en pocas semanas si no se concretan más entregas. El nivel mínimo de reservas, combinado con la falta de proveedores consistentes, ha aumentado la presión sobre la red eléctrica y profundizado los cortes de energía en varias provincias.
Ante la incertidumbre sobre nuevos envíos de México o de otros países como Rusia, Cuba ha explorado rutas adicionales para asegurar combustible, incluso recurriendo a compras en otros mercados más distantes, incluidas fuentes en África, según seguimiento satelital de tanqueros. Esta estrategia busca compensar la caída en las importaciones tradicionales, aunque los volúmenes obtenidos hasta ahora han sido modestos frente al déficit acumulado.
La orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, que habilita aranceles a quienes suministren petróleo a Cuba, ha complicado aún más las gestiones de La Habana con posibles proveedores externos, al poner a esos países en la disyuntiva de enfrentar sanciones o mantener relaciones comerciales con la isla.
Por ahora, las autoridades cubanas han mantenido gestiones diplomáticas con gobiernos aliados para asegurar el flujo de combustible y evitar un colapso total de su sistema energético, aunque no existen anuncios oficiales sobre acuerdos concretos o nuevos compromisos a gran escala.
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