El secretario de Estado de Estados Unidos sostuvo ante el Congreso que el proceso político en Venezuela no puede extenderse sin plazos claros. Washington busca una transición con instituciones sólidas, recuperación económica y un sistema democrático funcional, aún marcado por tensiones internas y externas.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que la transición política en Venezuela “no puede durar para siempre” y que aún queda “mucho trabajo por hacer” para consolidar un proceso que derive en instituciones estables, recuperación económica y un sistema democrático inclusivo. Las declaraciones fueron realizadas durante una audiencia ante legisladores estadounidenses, donde expuso los lineamientos de la política exterior hacia el país caribeño.
Rubio evitó fijar plazos concretos, pero remarcó que la situación venezolana no puede permanecer en un estado indefinido de provisionalidad. En ese marco, señaló que el objetivo de Washington es acompañar una transición ordenada que permita restablecer el funcionamiento institucional y generar condiciones para la reconstrucción económica, tras años de crisis política, social y migratoria.
El jefe de la diplomacia estadounidense explicó que el escenario venezolano presenta complejidades particulares, ya que buena parte del aparato estatal continúa operando bajo estructuras heredadas del chavismo. Esa realidad, sostuvo, limita la capacidad de avanzar con rapidez y obliga a un seguimiento permanente del proceso político.
Durante su exposición, Rubio también subrayó que Estados Unidos mantiene contactos con distintos actores vinculados al poder en Caracas, aunque aclaró que eso no implica un reconocimiento automático de legitimidad. Según indicó, el foco está puesto en generar incentivos para una apertura institucional progresiva y en evitar una escalada de inestabilidad regional.
En relación con el uso de la fuerza, el secretario de Estado señaló que la administración estadounidense no está preparando una acción militar ni espera recurrir a ella en el corto plazo. No obstante, aclaró que el presidente no descarta opciones frente a eventuales amenazas a la seguridad regional, una postura que busca mantener capacidad de disuasión sin alterar el delicado equilibrio diplomático.
Rubio comparó el caso venezolano con otros procesos de transición democrática, como los ocurridos en España y Paraguay, para señalar que este tipo de transformaciones no son inmediatas y requieren tiempo, consensos políticos y reformas profundas. En ese sentido, advirtió que la expectativa de una solución rápida no se corresponde con la experiencia histórica.
El funcionario remarcó además que la política exterior estadounidense hacia Venezuela está integrada a una estrategia más amplia para América Latina, que incluye el fortalecimiento institucional, la estabilidad macroeconómica y la contención de flujos migratorios forzados. Según expuso, una transición inconclusa o prolongada en exceso podría profundizar los desequilibrios sociales y económicos ya existentes.
Las declaraciones de Rubio se producen en un contexto regional marcado por la atención internacional sobre el futuro político de Venezuela, donde persisten interrogantes sobre la gobernabilidad, el rol de las Fuerzas Armadas y la capacidad del país para reinsertarse plenamente en los mercados y organismos multilaterales.
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