Las autoridades militares de Estados Unidos anunciaron este lunes 9 de febrero de 2026 la realización de un ataque contra una embarcación en el océano Pacífico oriental que, según datos de inteligencia, estaba vinculada a redes de narcotráfico internacional. La operación se produjo en aguas internacionales en el marco de la campaña conocida como Operación Southern Spear, impulsada por la administración del presidente Donald Trump desde septiembre de 2025.
El Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) informó que la embarcación fue identificada como parte de rutas conocidas de tráfico ilícito de drogas y que la acción militar resultó en la muerte de dos de quienes se encontraban a bordo. Un tercer ocupante logró sobrevivir al impacto y se inició de inmediato un operativo de búsqueda y rescate por parte de la Guardia Costera estadounidense para localizarlo y prestarle auxilio.
Un video difundido por las autoridades muestra la explosión de la embarcación, clasificada por Washington como objetivo legítimo por su supuesta relación con el narcotráfico. No se ha publicado evidencia independiente verificable que confirme los detalles proporcionados por el Ejército estadounidense sobre la identidad de las víctimas o la carga de la embarcación.
El ataque se produjo pocos días después de otras acciones similares. En las últimas semanas, el Comando Sur llevó a cabo una serie de operaciones contra embarcaciones que, de acuerdo con las fuerzas estadounidenses, transitaban por rutas utilizadas para el contrabando de drogas hacia Norteamérica y otras regiones. Estas acciones han sido descritas por militares de Washington como parte de un esfuerzo por interrumpir las redes criminales marítimas.
Desde el inicio de la operación en septiembre de 2025, se han documentado más de 36 ataques cinéticos contra embarcaciones sospechosas de tráfico ilícito en el Caribe y el Pacífico oriental, con un número significativo de fallecidos, aunque las cifras varían según las fuentes y no siempre han sido verificadas de forma independiente.
La campaña ha generado debates en distintos ámbitos internacionales, tanto por su alcance como por las implicaciones legales y de seguridad en aguas internacionales. Aunque Estados Unidos sostiene que estas acciones están dirigidas contra objetivos relacionados con el narcotráfico, críticos han planteado interrogantes sobre la legalidad de emplear fuerza letal en alta mar sin presentar pruebas abiertas sobre la participación directa de las embarcaciones en actividades delictivas.











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