El fondo de la ONU alerta que los ataques rusos contra la energía han creado una "emergencia a escala nacional" además de la guerra. Familias pasan semanas sin calefacción ni luz con temperaturas de hasta -18°C, y los niños pequeños son los más vulnerables a la hipotermia.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó este viernes que Ucrania enfrenta una “emergencia a escala nacional” debido a los continuos ataques contra su infraestructura energética, que han sumido a barrios enteros en la oscuridad y el frío extremo durante semanas. El representante de UNICEF en el país, Munir Mammadzade, describió que las familias viven en un “modo de supervivencia constante”, recurriendo a medidas desesperadas como rellenar ventanas con muñecos de peluche para bloquear el frío.
Los ataques con misiles y drones, como los registrados recientemente en las regiones de Zaporiyia y Járkov, han dejado a numerosas zonas residenciales sin electricidad ni calefacción en pleno invierno. Las temperaturas han caído hasta los -15°C en Kiev, y se prevé una ola de frío aún más intensa. “La amenaza del frío causada por estas embestidas contra las instalaciones energéticas se está convirtiendo en una emergencia a escala nacional, además de la guerra”, afirmó Mammadzade.
La situación expone una vulnerabilidad extrema en los niños. El representante de UNICEF destacó que casi cuatro años después de la invasión rusa a gran escala, “las vidas de los niños siguen marcadas por la lucha por la supervivencia, en lugar de la infancia”. La agencia reportó un aumento del 1% en las bajas infantiles verificadas durante 2025 respecto al año anterior. “Los recién nacidos y los lactantes pierden calor corporal rápidamente y corren un mayor riesgo de hipotermia y enfermedades respiratorias, afecciones que pueden poner en peligro sus vidas rápidamente sin el calor y la atención médica adecuados”, explicó.
La crisis humanitaria se ha complejizado, extendiéndose más allá de las líneas del frente. Los ataques a infraestructura urbana, incluidas zonas residenciales, han revelado necesidades críticas en ciudades. Svitlana, una madre de Kiev, relató a UNICEF que lleva más de tres días sin calefacción ni electricidad en el décimo piso de su edificio, una situación que ya se extiende a la segunda o tercera semana para muchas familias.
Esta evaluación coincide con la de otros organismos de ayuda. Jaime Wah, subjefe de la Cruz Roja en Ucrania, señaló desde Kiev que este es el invierno más crudo desde la escalada del conflicto. “Solo en Kiev, unas 200.000 personas llevan más de una semana sin calefacción ni electricidad, con temperaturas que descendieron hasta los -18°C, y la situación es similar en todo el país. Las consecuencias son graves”, apuntó. Wah añadió que siete de cada diez personas no tienen ahorros, viéndose forzadas a elegir entre calefacción, alimentos y atención médica.
Ante esta realidad, UNICEF y la Cruz Roja Ucraniana han intensificado su respuesta. La agencia de la ONU provee carpas comunitarias calefaccionadas como refugio temporal, donde las familias también encuentran apoyo psicosocial y espacios para juegos. La Cruz Roja, por su parte, distribuye asistencia vital que incluye puntos de calefacción, comidas calientes y recarga de teléfonos.
Imagen de portada: UNICEF/Oleksii Fili
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