Buenos Aires — El presidente Javier Milei designó a Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia, en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona. La decisión reconfigura el área en un momento en que el Gobierno busca avanzar con cambios estructurales en materia judicial y penal.
Mahiques se desempeñaba hasta ahora como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que asumió en 2019. Desde esa posición coordinó la política criminal del distrito y tuvo injerencia en investigaciones penales relevantes. Además, preside la Asociación Internacional de Fiscales, un ámbito que le dio proyección institucional fuera del país.
Su trayectoria incluye también un paso por el Consejo de la Magistratura de la Nación como representante del Poder Ejecutivo y funciones en el Ministerio de Justicia durante la gestión de Mauricio Macri. Ese recorrido lo posiciona como un dirigente con conocimiento técnico del sistema judicial y experiencia en la relación entre el Ejecutivo y los órganos de control y designación de magistrados.
El perfil que busca el Gobierno
El nombramiento ocurre en un contexto en el que la Casa Rosada viene planteando la necesidad de reformas en el funcionamiento de la Justicia, con eje en la eficiencia procesal, la revisión de estructuras administrativas y eventuales modificaciones al Código Penal. En ese esquema, el Ministerio de Justicia cumple un rol central como articulador político y técnico de los proyectos que deben luego atravesar el Congreso.
En su primer mensaje público tras la designación, Mahiques planteó como prioridades el fortalecimiento del Estado de Derecho, la seguridad jurídica y la estabilidad de reglas para fomentar inversión y desarrollo. Se trata de conceptos que el oficialismo viene utilizando para respaldar su agenda de transformación institucional.
A diferencia de su antecesor, cuya figura estaba más asociada al perfil académico y mediático, el nuevo ministro proviene directamente del Ministerio Público y de la estructura judicial. Esa diferencia no es menor: implica que la conducción del área pasa a manos de alguien con experiencia operativa en la gestión de fiscales y con vínculos consolidados dentro del sistema.
El papel que deberá asumir
El desafío inmediato de Mahiques será doble. Por un lado, ordenar internamente el ministerio y consolidar un equipo alineado con la estrategia presidencial. Por otro, construir mayorías políticas para cualquier reforma estructural que requiera aprobación legislativa.
También deberá gestionar la relación con el Poder Judicial y con el Ministerio Público Fiscal, en un escenario donde la independencia judicial es un punto sensible del debate público. Su conocimiento de la dinámica interna de esos organismos puede ser una ventaja, aunque también lo expone a cuestionamientos políticos según la lectura que hagan distintos sectores.
Más allá del impacto de la renuncia de Cúneo Libarona, el dato central es que el Gobierno coloca al frente de Justicia a un funcionario con trayectoria técnica y redes en el ámbito judicial. El alcance real de su gestión dependerá de la capacidad de traducir ese perfil en reformas concretas y sostenibles.











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