El Indec confirmó una inflación anual del 31,5% para 2025, el nivel más bajo en ocho años. Sin embargo, el país se mantiene como el quinto con mayor alza de precios a nivel global y el segundo en América Latina, solo superado por Venezuela.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Argentina cerró el año 2025 con una suba interanual del 31,5%, según los datos oficiales publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Se trata de la cifra anual más baja desde 2017, cuando el indicador alcanzó el 24,7%, y marca una fuerte desaceleración frente al 117,8% registrado en 2024. En diciembre, la inflación mensual fue del 2,8%, la más elevada desde abril.
A pesar de la significativa reducción, la inflación argentina continúa ubicándose entre las más altas del mundo. Según proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el país habría terminado el año como la quinta economía con mayor índice de precios a nivel global, detrás de Venezuela (269,9%), Sudán del Sur (97,5%), Sudán (87,2%) e Irán (52%). Un caso comparable es el de Turquía, que registró una inflación del 30,89% en 2025.
El largo camino desde los tres dígitos
La trayectoria inflacionaria de los últimos años muestra un pico en 2023, cuando el IPC anual alcanzó el 211,4%, la primera cifra de tres dígitos desde la hiperinflación de principios de los noventa. Desde entonces, el indicador ha mostrado una clara tendencia a la baja, aunque desde niveles extremadamente elevados. Para 2026, el FMI proyecta que la inflación en Argentina podría descender hasta el 16,4%.
El contexto regional: lejos de los vecinos
Al observar el panorama latinoamericano, la posición argentina queda aún más en evidencia. Con excepción de Venezuela, todos los países de la región cerraron 2025 con inflaciones de un solo dígito. Bolivia registró el segundo índice más alto, con un 20,4%, su nivel máximo en casi cuatro décadas. Le siguen Colombia (5,1%), Brasil (4,26%), México (3,69%), Chile (3,5%) y Paraguay (3,1%). Perú (1,51%) y El Salvador (0,91%) presentaron las variaciones más moderadas, mientras que Costa Rica fue el único caso de deflación, con una caída de precios del 0,99%.
La dinámica interna y los factores de presión
El dato de diciembre, más elevado que los meses previos, reflejó presiones estacionales. El rubro de alimentos y bebidas, y en particular la carne vacuna, fue el principal impulsor, con alzas que superaron el 8% mensual según estimaciones privadas. Consultoras como Equilibra y EcoGo destacaron que, sin el componente cárnico, la inflación mensual hubiera sido significativamente menor.
Las expectativas para el inicio de 2026 siguen siendo cautelosas. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipa una inflación mensual por encima del 2% para enero, proyectando que el indicador anual cerrará el próximo año en torno al 20,1%. Si bien el descenso continúa, el proceso de desinflación se mantiene como un desafío central para la economía argentina, en un contexto global donde el FMI prevé una inflación promedio del 3,7% para 2026.
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