Buenos Aires — El fiscal federal Sebastián Basso, a cargo de la investigación por el atentado contra la AMIA, solicitó el procesamiento de diez acusados vinculados al ataque de 1994 y pidió la captura internacional del jerarca iraní Alí Asghar Hejazi, a quien considera parte de la estructura que habría intervenido en la planificación del atentado.
El planteo fue presentado ante el juzgado federal que interviene en la causa y representa uno de los movimientos judiciales más relevantes de los últimos años en el expediente por el ataque terrorista que dejó 85 muertos y cientos de heridos en Buenos Aires.

El rol atribuido a Hejazi
Según el dictamen fiscal, Hejazi —identificado como alto funcionario dentro del aparato político y de seguridad iraní— habría integrado el esquema de decisiones que dio aval al atentado. La acusación se enmarca en la hipótesis histórica de la justicia argentina que sostiene que el ataque fue aprobado en niveles superiores del régimen iraní y ejecutado por la organización Hezbollah.
La solicitud de captura internacional implica que, de ser avalada por el juez, podría activarse un pedido a Interpol para su localización y detención con fines de extradición. No obstante, la experiencia previa indica que estos pedidos rara vez prosperan cuando los acusados permanecen en territorio iraní.

Una causa con antecedentes y demoras
La investigación por el atentado a la AMIA acumula más de tres décadas sin condenas firmes contra los responsables intelectuales. En distintos tramos del proceso, la justicia argentina emitió órdenes de captura contra exfuncionarios iraníes y miembros de Hezbollah, pero ninguno fue extraditado.
En los últimos años, el expediente sumó la posibilidad de aplicar el juicio en ausencia, herramienta que permitiría avanzar hacia una instancia de debate oral aun sin la presencia física de los acusados. La decisión aún genera debate jurídico y político.
Impacto diplomático
El nuevo pedido fiscal se produce en un contexto internacional sensible, con tensiones abiertas entre Irán y Israel y con antecedentes de fricción entre Buenos Aires y Teherán por la causa AMIA.
Cada avance judicial en el expediente tiene repercusión en el plano diplomático, dado que la acusación formal involucra a estructuras estatales iraníes. La falta de cooperación del régimen persa ha sido uno de los principales obstáculos señalados por fiscales y jueces argentinos a lo largo de los años.
Memoria y expectativa
Para los familiares de las víctimas, el pedido de procesamiento y captura representa un nuevo intento de romper la inercia histórica del caso. Sin embargo, el desafío central sigue siendo convertir las imputaciones en un proceso con consecuencias penales efectivas.
A más de treinta años del atentado, la causa continúa abierta, con avances parciales pero sin resolución definitiva. El pedido contra Alí Asghar Hejazi vuelve a colocar el expediente en el centro de la agenda judicial y reabre el debate sobre los límites reales de la justicia argentina cuando los acusados se encuentran fuera de su alcance territorial.











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